Martes ya, los días vuelan, las semanas pasan, tengo una cierta sensación de vértigo. Es como si me hubiera quedado parada en medio de un remolino que agitara intensamente todo lo que está a mi alrededor, yo allí quietica mientras todo sale volando en todas direcciones...

Anoche hablé por fin largo y tendido con Macoque. Está decidida. Se casará con Aloisio. Esperarán en Portugal el tiempo necesario para tramitar el papeleo, que puede durar unas cuantas semanas, y luego, ya marido y mujer, volverán aquí. Dice que ha hablado con su madre, que la ha hecho entender. Lo dudo. Es decir, dudo que REALMENTE la haya hecho entender. Su madre, simplemente, habrá claudicado. Macoque ha vencido, pero no creo que haya convencido a nadie. Eso sí, ha demostrado tener una voluntad de hierro y una determinación que no la conocía. No estoy bien. No la comprendo y no sé si quiero comprenderla. Me siento celosa como una novia abandonada, tengo envidia de sus sentimientos y su amor, de su tesón y su capacidad de enfrentarse al mundo entero. Y solo después me siento culpable de sentir todo eso, y también me siento sola, muy sola. Siempre habíamos ido a todas partes juntas desde antes de tener uso de razón. Ha habido otras amigas, pero no como ella. Nunca habrá nadie como ella.

Y debería alegrarme, porque ama profundamente y es correspondida, de eso no hay duda. A la espera de los papeles y una ceremonia que será un mero trámite, Aloisio y ella ya son matrimonio en la práctica, viven juntos, duermen juntos, pasean juntos, se drogan juntos (Esto sí que no creo que se lo haya contado a su madre), están todo el día juntos, compartiéndolo todo. Y ella es feliz. Eso lo creo de verdad, la noto feliz como nunca antes la había notado. Después de nuestra larga conversación de anoche, me ha enviado un mail esta mañana donde para demostrarme lo bien que se encuentra me manda esta foto. Está guapa, es cierto. Y me da rabia. No debería dármela. Pero me la da, y mi sentimiento de culpabilidad aumenta...

Yo aquí hago lo que puedo para reiniciar algo parecido a una vida normal. Más o menos pasadas las molestias de la warry que me tumbo inutilizada todo el fin de semana, esta tarde he quedado con Willa. Últimamente salgo mucho con Willa y eso que la conozco hace apenas dos semanas. Tal vez estoy sustituyendo a Macoque a la desesperada. No me gustaría utilizarla de muleta ni hacerla daño, porque creo que ella me aprecia de verdad. Lo cierto es que sin Willa estaría el doble de sola y me sentiría el doble de mal. Así que me cuelgo un poco de ella y lo reconozco. También ella se siente sola desde la marcha de su hermano. Para nuestra salida estrenaré una falda que me compré el otro día en una tienda de segunda mano y he arreglado yo misma. Es muy Minnie Mouse, lo sé, de hecho, probándomela frente al espejo, lo primero que pensé es que me hacía parecer una especie de dibujo animado. Pero es que cada vez me siento menos real, cada vez creo estar viviendo dentro de un sueño, el sueño de un loco... En fin, ésta es la falda, ya me diréis qué os parece...