No es el primer agujero negro que se traga horas de mi vida, pero sí el más bestia que recuerdo (¿O debería decir no recuerdo?) Tengo un enorme vacío de 27 horas, las que van de la noche del martes a la madrugada de hoy jueves.

El martes a última hora de la tarde me llamó Macoque. Había quedado con Aloisio, el portugués, con el que por cierto está empezando a verse demasiado seguido, pero bueno, eso sería otra historia. La cosa es que se iba con él a la casa ocupada donde ya follaron la semana pasada. A echar otro manojo de caliqueños, se supone. ¿Y qué pintaba yo allí? Pues que había una fiesta, que habría un montón de tíos "majos", que si tal y cual... Vamos, que tampoco hace falta que me insistan mucho para que me meta en juerga...

Muchos tíos había, sí, pero majos ninguno, y además estaban todos puestos hasta el culo. Macoque subió a las habitaciones de arriba a follarse a su chico, y yo me quedé en medio de aquel berenjenal bastante descolocada en más de un sentido. Solo me había bebido media botella de Tanqueray, porque ni Macoque ni yo teníamos pasta para pillar nada, y la muy cerda, que sí que iba puestísima, se había metido antes de ir a buscarla nuestros útlimos dos gramos. Total, que unos cabrones de rusos recién llegados estaban en un rincón preparando una especie de infusión en un camping gas. Un buen manojo de hierbas hervidas en agua en una cazuela. Un círculo de personas esperaban sentados que acabara el cocimiento. Yo andaba ya ansiosa, y oí decir a alguien que aquello era algo estratosférico, así que me senté con ellos. Entre lo mal que estaba, y que me pierde la curiosidad... Debió echarme para atrás el tener que inyectarme, no me gustan las hipodérmicas. Pero ellos lo hacían con naturalidad, y tenían jeringuillas nuevas para todo el que quisiera probar. Llenaban la jeringuilla directamente del agua hervida de la cazuela, una vez fría, y directa a la vena. Que sí, que ya sé lo que me diréis, que ni sabía lo que era, que es una puta locura... Bueno, ya está, no hay excusa, como no la hay en casi nada de lo que he hecho en mi vida. Me chuté. Y ahí se acaba la historia del martes noche.

Lo siguiente que recuerdo es a la hermana de Aloisio, aquella en cuya casa desperté la noche en que Macoque se enrolló la primera vez con él, dándome de bofetadas. Que te despierten a hostias como que no debe gustarle a nadie, así que me medio incorporé de una mala leche considerable, dispuesta a llamarla de todo menos bonita, pero me frenó su cara de preocupación, que era auténtica. Entonces, vinieron las explicaciones. Que había ido a buscar a su hermano porque no había aparecido en todo el día, y YA ERA LA MADRUGADA DEL JUEVES!!! Que si a la única persona que había reconocido era a mí, que si llevaba media hora intentando hacerme reaccionar sin que yo despertara... Joder, la madrugada del jueves, más de un día despues!!!

Ni Aloisio ni Macoque estaban en la casa, la registramos bien en cuanto pude ponerme de pie, un proceso más largo y doloroso de lo que pensáis. Me cago en la mierda rusa... Ninguno de los dos contestaban tampoco al móvil. Los que quedaban tirados por allí se habían metido lo mismo que yo y estaban mucho peor. Nadie les recordaba ni sabía dónde habían ido, ni tan siquiera sabían de lo que les estábamos hablando, así que nos largamos hechas mierda. No quería ir a mi casa, no quería que mi madre me viera así. La tranquilicé con un mensaje para que supiera que estaba viva y me fuí con Willa a su casa. Que no lo había dicho, pero la hermana de Aloisio se llama Guilhermina, aunque todos la llaman Willa.

Aunque me acosté no podía dormir. Tenía pesadillas estando despierta sobre cosas horribles que habían podido pasarle a Macoque. Me sentía fatal por no haberla esperado. No es la primera vez que desaparece ni la primera vez que nos separamos pero tengo un mal pálpito. Ya amanecía cuando me levanté muy angustiada, creyendo que iba a tener una crisis de pánico. Me fuí a la habitación de Willa que también estaba despierta y nerviosa. "Oye, si no te da mal rollo, ¿te importa que me acueste contigo? No quiero estar sola, hoy no" Ella me sonrió con mucha tristeza y apartó las sábanas. Me tumbé a su lado. Tenía ganas de llorar y se me cayeron algunas lágrimas por la mejilla. Willa me acariciaba el pelo sin decir nada. Así me dormí.

Macoque todavía no ha dado señales de vida. Ni Aloisio. Su madre ha llamado a mi madre, y mi madre me ha interrogado como no lo haría un comisario de policía, pero no he podido decirle nada. Está preocupada, muy preocupada. Creo que todas tenemos ese mal pálpito. Conoce a Macoque desde que éramos niñas, y es amiga de su madre. Además, seguro que se imagina que la desaparecida hubiera podido ser yo. Daría lo que fuera por saber lo que pasó ese miércoles desaparecido, esas 27 horas borradas de mi vida. Lo que fuera por saber dónde y cómo están Macoque y Aloisio. Pero solo queda esperar.

Por cierto, ya que la mayoría habéis alabado mi color de pelo, y lo bien que decís que me sienta, quiero compartir con vosotros esta última foto de recuerdo. No me siento a gusto con él, este color no me ha dado suerte, y pase lo que pase, mañana ya no seré la dama de rosa.