No sé si és muy habitual. O sí, que coño. ¿Por qué narices miento? ¿Por qué quiero mentirme hasta a mí misma? Claro que sé que NO es habitual, por lo menos no para la mayoría de mujeres del mundo, aunque a mí me pase con cierta frecuencia. Despertar en otra cama, en otra casa, en un lugar desconocido, entre gente desconocida, SÉ que no es habitual para vosotras, seguramente a la gran mayoría no le habrá sucedido nunca. A mí, ya os digo, me pasa a veces.

Hoy mismo, pasado mediodía, he despertado sin saber dónde estaba ni cómo había llegado allí, ni tan siquiera quién y en qué circunstancias me habían llevado o traído. Anoche bebí... No sé cuanto ni quiero saberlo. Recuerdo vagamente vaciar a morro una botella de vodka Stolisnaya entre Macoque y yo, tiradas más que sentadas en un banco despintado de la plaza más guarra del peor barrio del mundo. Aunque lo que me mató no fue eso, sino la mierda de no-sé-qué píldoras sintéticas que Macoque se empeñó en mezclar con el vodka. No sé qué hostias eran, pero pudieron conmigo.

Alguien me había puesto una manta por encima, una vieja y sucia manta de cuadros escoceses muy chillones, que daba un calor horrible, y he despertado literalmente bañada en sudor, aunque estaba desnuda bajo la manta. Bueno, desnuda no, en bragas, pero vamos... Intenté levantarme y la habitación entera comenzó a dar vueltas a mi alrededor mientras me zumbaban los oídos. Me dejé caer hasta quedar sentada, apoyada contra una pared, pues creí que me desmayaría, pero no, poco a poco se fue pasando el mareo. A la segunda pude incorporarme. Me puse la manta por encima como pude y salí a explorar.

Esta vez, he tenido suerte. En la casa solo había una chica, una portuguesa menuda y bruna, tan fea como simpática, que me ha preparado café con canela y me ha acariciado las sienes hasta calmar un poco el dolor punzante que me las atravesaba. Al parecer, Macoque y yo llegamos allí a las tantas, borrachísimas y puestísimas las dos, acompañadas de su hermano Aloisio. Macoque y Aloisio se habían ido a follar a una casa ocupada, porque el piso solo tiene una habitación, y a mí, ya inconsciente (No recuerdo en qué momento perdí el conocimiento, no recuerdo ni haber llegado allí con nadie) me dejaron "aparcada" con ella, que me había desnudado y metido en la cama. Esta vez, ya digo, he tenido suerte. En otras ocasiones he despertado en peores sitios acompañada de peor gente y habiendo hecho cosas mucho peores.

No hace falta que me digáis nada, os lo digo yo por adelantado. Es una locura, y acabaré mal si sigo metiéndome en estos fregados. Lo sé. Lo asumo. No me importa. Mal o bien, lo que quiero es acabar cuanto antes...